sábado, 16 de enero de 2016

Crítica hacia la Soledad de los números primos


La soledad de los números primos pertenece a Paolo Giordano, que con tan solo veintiséis años se ha convertido en el fenómeno editorial más relevante de los últimos tiempos en Italia. La soledad de los números primos, primera novela de este licenciado en Física Teórica, ha sido galardonada con el Premio Strega 2008, el más importante de Italia y ha conseguido más de un millón de ejemplares vendidos, siendo traducido a cinco idiomas y consiguiendo una adaptación al cine dirigida por Saverio Constanzo.

El título de esta obra se debe a que los dos protagonistas, Mattia y Alice, son como los números primos gemelos, aquellos números que se encuentran muy cercanos pero que nunca llegan a juntarse ya que siempre tienen a un número entre ellos. La soledad hace referencia a como se sienten los personajes durante toda la obra, solos y perdidos, y además solo se llegan a entender entre ellos, eran dos soledades que se reconocían.

Es una novela relacionada con las matemáticas, ya que uno de los protagonistas llega a ser catedrático en matemáticas y por la relación que existe entre el título del libro y la de los personajes, por este motivo se puede decir que es como una novela sobre las matemáticas del amor.

En esta historia se narra la vida de dos protagonistas, Mattia y Alice. Alice es una chiquilla agobiada debido a las exigencias de su padre que tiene un accidente dando un curso de esquí, esto marcará su vida ya que se quedará coja de por vida y le hará entrar en una anorexia. Mattia es un chiquillo con una hermana gemela llamada Michelle con ciertos retrasos mentales, la vergüenza que siente por su hermana hace que en un momento dado deje a su hermana abandonada en un banco de un bosque cerca de un río, esto también marcará su vida ya que a partir de ese momento creerá que es culpable de la “muerte desconocida” de su hermana y le provocará una necesidad de autolesionarse el mismo con cosas afiladas. En un momento dado de la novela estos dos personajes se unen y a partir de ese momento siempre se encontrarán muy vinculados, pero a la vez muy alejados. Alice conoce a su futuro marido, Fabio, y Mattia decide ir a trabajar a otro país, estos volverán a unirse pero no para siempre.

Lo que más me ha impactado de este libro son los pensamientos de los personajes en determinados momentos, que nos hacen reflexionar sobre la actualidad y sobre lo real que es toda la obra, porque siempre encontramos a estas personas a nuestro alrededor, personas que pueden tener ciertos accidentes en su infancia que marquen su vida en el futuro. Por esto es muy importante no rechazar a nadie y hacer que no se sienta como estos personajes, solos y perdidos. Me ha gustado mucho todos y cada uno de los personajes que han aparecido en este libro ya que forman o formarán parte de nuestra vida aunque ahora no seamos capaces de verlos, porque aunque el libro contenga doscientas ochenta páginas el transcurso de los años es bastante grande.

También pienso que los hechos que le suceden a los personajes quizás podrán ocurrirnos a nosotros mismos: irnos a trabajar al extranjero, sufrir algún tipo de agresión, no ser capaces de expresar lo que sentimos por dentro, no ser capaces de enfrentarnos a la realidad…

En definitiva, este libro me ha parecido muy bueno y ha sido un acierto que nos lo tuviéramos que leer, ya que la crítica hacia él dependerá de la edad del lector y producirá diferentes reflexiones según si eres un adolescente, que tiene toda la vida por delante y todavía tiene que decidir sobre su futuro, o si lo lee una persona mayor que ya tiene la vida un poco más resuelta y tiene más experiencia en la vida. En este caso quizás un adolescente se sienta identificado con este libro en el futuro y la persona mayor se haya sentido identificada en ciertos aspectos o en personas muy cercanas a él leyendo este libro.




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